divendres, 21 de juny del 2013

Eixample

Llegemos a la isla de la Discordia, había tres edificios ; la casa de león y morera, de Luis Domènach y Montaner; la casa Ametlles, obra de Josep Puig i Cadafalch y la casa Batlló, obre de Antonio Gaudí.

La isla de la discordia tiene ese nombre porque es el nombre que tiene el paseo de Gracias de l'Eixample de Barcelona.

Casa Batlló 
www.casabatllo.cat
 

La Casa Batlló, construïda entre el 1904 i el 1906 al cor de la ciutat, és l'obra més emblemàtica de Gaudí.


Está situado en el número 43 del paseo de Gracia de Barcelona, la ancha avenida que atraviesa el barrio modernista del Eixample. Fue un encargo de Josep Batlló i Casanovas, un empresario textil vinculado con la familia Godó por matrimonio.

Su parte más conocida es la fachada, considerada una de las más creativas y originales trabajos del arquitecto, combina la piedra, el hierro forjado, el mosaico de vidrio y la cerámica policromada.









La Casa Ametller 


La Casa Amatller es el segundo gran monumento modernista del paseo de Gracia, en Barcelona, proyectado por el arquitecto Josep Puig i Cadafalch entre los años 1898 y 1900. Debido a la proximidad con la Casa Lleó Morera y la Casa Batlló, el lugar donde se encuentran estos tres edificios modernistas se han conocido como la Isla de la Discordia.

En 1898, el industrial chocolatero Antoni Amatller y Costa, quiso transformar un edificio viejo de 1875, que había comprado para trasladarse. El industrial encargó las obras a Puig i Cadafalch, que apostó por darle la apariencia de palacio gótico urbano, con una fachada plana y un patio central con una escalera que da acceso a la vivienda principal, aunque el inmueble debía ser habitado por varias familias.







Casa Lleó i Morera
Proyecto del arquitecto Lluís Domènech i Montaner del 1902.
El edificio obtuvo el primer premio de arquitectura otorgado por el Ayuntamiento en 1906.
Es una de las casas emblemáticas del Paseo de Gracia dentro del denominado Cuadrado de Oro.
En la planta baja lamentablemente mutilada, existían unas extraordinarias esculturas de Eusebi Arnau que eran una de las claves del conjunto. La única pieza salvada se encuentra en el Museo Dalí de Figueres.

Colaboraron (según Permanyer) en la fachada, el mencionado escultor Eusebi Arnau, Antoni Serra y Fiter en la cerámica, Lluís Brú y Mario Maragaliano en los mosaicos y Gaspar Homar en la decoración interior y mobiliario.








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